Últimamente se han hecho muy populares las infografías Trabajadores vs. Emprendedores. Con algunas variantes, son todas muy parecidas: el empleado vive una existencia gris y confortable en contraste con la total libertad y creatividad del emprendedor. Este además tiene que esforzarse cada segundo de cada minuto del día, alimentado únicamente por su pasión. La mayoría coinciden en una idea fuerza: la principal motivación del trabajador es el dinero; la del emprendedor es una pasión.

trabajadores emprendedores

Y además uno siempre lleva corbata

A priori es un concepto que nos enamora a todos los que hemos puesto en marcha una empresa. ¿A quién no le gusta verse reflejado así? Creativos, libres, esforzados… Pero todos los que trabajamos en el mundo de las ventas podemos encontrar fácilmente a unos cuantos comerciales y empleados que reúnen esas cualidades. Y surge la pregunta.¿Fomentamos ese espíritu emprendedor dentro de nuestras empresas?

Trabajadores que podrían ser emprendedores

Ciertamente, pocos tenemos la suerte de poder trabajar siempre en nuestra profesión. E incluso cuando lo hacemos es obvio que tenemos una motivación: ganar dinero. Pero ¿acaso no es también nuestra motivación cuando ponemos en marcha nuestro negocio? Igualmente hablamos de incentivos porque sabemos que el salario no es la única motivación de las empleadas ni debe serlo.

La escritora Kim Kiyosaki escribe así en su artículo más famoso, refiriéndose al trabajador: Si uno va “más allá”, es recompensado. Si uno va “demasiado lejos”, no.

Y esto ocurre demasiado a menudo. En demasiados negocios. Jefes de equipo que temen perder su posición. Comerciales y trabajadoras que tienen miedo de pasarse de listos. Ideas que no se ponen en marcha porque quien las tiene tiene miedo de que sean rechazadas, no sean tenidas en cuenta, aprovechadas sin darle crédito o que simplemente no se le compense de manera alguna. Ni con sueldo, ni con promoción.

Si un equipo confía en su jefe acatará sus directrices y entenderá cuándo es el momento de hacer un matiz o una propuesta diferente. Si por el contrario dejamos claro que no nos interesan las ideas de nuestras comerciales, se las guardarán para ellas. Se marchitarán… o quizá las pongan en práctica en la competencia.

Si ser emprendedor es una cuestión de mentalidad, podemos encontrarla también dentro de nuestra plantilla. Pero eso implica trabajar de otra manera con nuestros empleados. Después de todo, toda empresa existe para crecer, y para crecer necesitaremos un equipo de trabajadores. ¿Estamos dispuestos a ser líderes, o simples jefes?

Fomentar el espíritu emprendedor en la plantilla

El consultor Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña dice a menudo: Puedes estar jubilado, ser estudiante, funcionario, empleado por cuenta ajena o por cuenta propia, y ser al mismo tiempo una persona emprendedora en cualquiera de esos campos.

Los consejos de expertos como Sánchez Ocaña son sencillos… y aun así hay negocios que no los ponemos en práctica lo suficiente. Abarcan ideas como:

  1. Escuchar propuestas. Introducir el brainstorming en la rutina de los equipos de trabajo incrementa la creatividad.
  2. Inclusión. Nuestros comerciales no pueden trabajar sin logística, mantenimiento y administración. Todos nuestros empleados pueden ser emprendedores y sorprendernos con grandes ideas.
  3. Estimular la autoestima. Nada puede salir de un profesional que sabe que no se espera nada de él.
  4. Espíritu crítico. Todos podemos mejorar en el día a día. Sí, también Arturo, ese jefe de equipo con cifras de récord.
  5. Valorar los logros. ¿Hace falta explicar este consejo?
  6. Fomentar la creatividad: Creatividad en las ideas de negocio y también en la vida en la oficina. Pasamos juntos unas cuantas horas, ¿qué tal si las hacemos más agradables?

Uno de nuestros clientes, un pequeño estudio de arquitectura y urbanismo, ha convertido el patio del chalé donde trabajan en un huerto. Lo cuidan entre todos en los ratos libres y hacen allí los descansos. Parece un detalle sin importancia, pero es todo un símbolo de como trabajador y emprendedor son dos actitudes que pueden ir perfectamente de la mano.

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